El abecé de las toxinas

Alrededor de las toxinas se han construido toda clase de mitos y verdades. En este artículo se abordará este tema para entender qué son las toxinas, cómo afectan el organismo y cómo eliminarlas.

De acuerdo con el Centro Médico de la Universidad de Maryland en Estados Unidos “las toxinas son sustancias creadas por plantas y animales que son venenosas o tóxicas para los seres humanos. También incluyen medicamentos que son útiles en pequeñas dosis, pero tóxicos cuando se utilizan en grandes cantidades. La mayoría de las toxinas que causan problemas a los humanos son secretadas por microorganismos como bacterias. Por ejemplo, el cólera se debe a una toxina bacteriana. Otras toxinas que pueden causar problemas abarcan metales como el plomo y químicos orgánicos en el medio ambiente”.

Según esta definición, las toxinas pueden generar malestar al ser humano y provienen de diferentes fuentes y aumentan debido al medio ambiente y hábitos inadecuados. Para entender su efecto y cómo funcionan es importante revisar primero cuáles son sus principales fuentes.

Contaminación del aire

Las toxinas se obtienen a través del aire que se respira en ambientes internos y externos, pues está cargado de toxinas aéreas, en especial, en espacios cerrados como casas, oficinas, escuelas, jardines, carros, etc. Por esta razón, el aire se convierte en una fuente muy cotidiana de toxinas.

Una fuente muy común de toxinas es el humo de cigarrillo. Además de las consecuencias que el hábito de fumar trae en la salud humana, el humo en sí mismo es perjudicial pues contiene brea y otros aditivos que son difíciles de expulsar del cuerpo.

Otro tipo de fuente la componen las pinturas y barnices, elaborados a partir de Compuestos Volátiles Orgánicos (VOC) que condensan un alto contenido de toxinas y al ser utilizados en espacios cerrados se concentran y aumenta su acumulación, siendo absorbidos por el organismo humano a través de la respiración. De otro lado están los microorganismos, que de acuerdo con la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (en inglés Environmental Protection Agency  – EPA) son organismos vivos o derivados como los ácaros del polvo, el pelo de los animales, el moho y los virus, todos estos fuentes de toxinas.

Por fortuna, existen formas naturales para limpiar el ambiente. Aumentar el número de plantas en ambientes cerrados contribuye a mejorar las condiciones del entorno pues ayudan a disminuir el volumen de toxinas en este tipo de espacios. Se recomiendan plantas de gran resistencia como el potus, el espatifilo, la palmera de bambú o palmera china, la lengua de suegra y el árbol de caucho.

Otra solución es implementar sistemas de aire que limpien y purifiquen el ambiente con un nivel alto de eficiencia, como los que se usan en hospitales o consultorios médicos, entornos que deben estar libres de contaminantes.

Agua

El agua que se consume normalmente proviene del suministro local o viene embotellada. Para ser potabilizada o envasada se requieren diferentes procesos químicos que cargan el agua de toxinas, derivadas de elementos como el cloro, el bisfenol A, el fluoruro, entre otros. Estos a pesar de ser una solución a los problemas de sanidad, no resultan benéficos para el ser humano pues tienen un alto nivel de acumulación en el organismo.

Al igual que en el caso del aire, se recomienda usar sistemas de filtración o purificación de agua, que eliminen impurezas, toxinas y químicos perjudiciales para la salud. Asimismo, si el agua va a ser almacenada en botellas, jarras u otro tipo de contenedores para facilitar su consumo, es importante verificar que el material del recipiente a usar esté libre de químicos como el bisfenol A o también conocido como BPA.

Alimentos.

La alimentación es el medio por el cual más toxinas llegan al organismo y es la fuente que mayor acumulación genera. La mejor forma de evitar estas toxinas es eliminar del régimen alimenticio productos procesados, pues aportan elementos artificiales que no permiten a ciertos órganos cumplir su función de eliminación natural de toxinas.

En este sentido, es vital apoyar al organismo en la eliminación de toxinas a través de una alimentación más natural. No es suficiente acudir a dietas rápidas de jugos verdes o dietas de pocos días de limpieza. Consumir algunos de los siguientes alimentos puede contribuir a activar los sistemas encargados de limpiar el cuerpo.

  • Fibra insoluble y soluble:
  • Aumenta la velocidad del paso de los alimentos por el sistema digestivo.
  • Actúa como laxante natural.
  • Apoya el funcionamiento del colon y el hígado, órganos fundamentales para la desintoxicación natural.
  • Alimentos ricos en fibra:
  • Aloe vera (sábila) y frutas como piña, manzana, naranja, papaya, sandía, cereza, toronja, uva, entre otras.
  • Cereales: Salvado de trigo, arroz integral, etc.
  • Vegetales verdes: Clorofila, cebada, brócoli, apio, algas, etc.
  • Prebióticos y probióticos:
    • Los prebióticos son compuestos que estimulan el crecimiento y la actividad de bacterias benéficas para la función intestinal.
    • Los probióticos son microorganismos vivos que aportan beneficios puntuales dirigidos a la función intestinal e inmunitaria.
  • Aceites:
    • Se refiere únicamente a grasas vegetales que actúan como laxantes de elementos perjudiciales para la salud del colon y apoyan el sistema digestivo para mejorar la absorción de vitaminas y minerales.
    • Algunos alimentos que aportan estos aceites son la linaza, la chía, el aceite de oliva y el aceite de resino.
  • Antioxidantes:
    • Se reciben de forma natural a través de frutas y vegetales con alto contenido de vitaminas A, C y E, pues promueven la regeneración y rejuvenecimiento de los órganos.

Productos cosméticos.

El ser humano está expuesto de forma permanente a productos cosméticos como: shampoo, acondicionador, jabón de baño, crema para el cuerpo, desodorante, crema para peinar, gel o laca, jabón antibacterial, protector o pantalla solar, crema facial, base para el rostro, rímel o pestañina, brillos o labiales, sombras, crema para afeitar, etc.

Los productos anteriores están destinados al cuidado básico, por ende, están en la mayoría de los hogares, son de uso frecuente y están al alcance de todas las personas. Al igual que con la nutrición, es esencial prestar atención a los compuestos usados para elaborar los cosméticos. La Agencia para la Protección de la Salud del Reino Unido y  Environmental Working Group de Estados Unidos, han identificado componentes nocivos para el cuerpo humano y causantes de la acumulación de toxinas, lo que podría desencadenar múltiples enfermedades de la piel e incluso afectar otros órganos.

Se recomienda revisar siempre que al menos los productos de uso personal no contengan componentes derivados del petróleo, usados normalmente como agentes antibacterianos, ni parafina, utilizada con frecuencia en cremas. También se deben evitar los parabenos, usados en un 90% de los productos para la piel y en un 70% en productos que se enjuagan, estos sirven para alargar la vida del producto y evitar que se permeen de bacterias.

Para conocer acerca de qué otro tipo de compuestos usados en la cosmética son fuente de toxinas y sus consecuencias en el cuerpo humano, se puede consultar la página web de la División de Cosméticos de la Food and Drug Administration, FDA por sus siglas en inglés, agencia del gobierno de los Estados Unidos responsable de la regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos, aparatos médicos, productos biológicos y derivados sanguíneos.

Aunque el panorama parezca poco alentador debido a la exposición continua a toxinas que afectan la salud humana, para todas las fuentes hay un método o medio para contrarrestar el efecto de estas en el organismo. La solución está al alcance de todos, solo basta con adquirir hábitos saludables que involucren la mejora de los entornos en los que las personas se desarrollan, el consumo frecuente de agua de calidad y de alimentos naturales que soporten los procesos de eliminación de toxinas, así como el uso de productos cosméticos libres de químicos que ayuden a limpiar, hidratar y nutrir la piel.